¡Cómo me gustaría ser una nube!

Nubes en Cella

Yo no me lo había planteado nunca antes, pero, es para pensárselo:

  • Todo el día de un lado para otro, totalmente etérea.
  • Sin preocuparte por nada, porque vas a merced del viento.
  • Contemplando paisajes…

Y ¿Por qué no? riéndote de esos pobres pardillos que están ahí abajo todo el día con el tiempo pegado al culo… je je. Seguro que es divertido.

Luego están los truenos, y los relámpagos, pero eso solo es para cuando estás muy cargada. Y cuando ya no aguantas más… pues descargas. Fin de la cuestión. No tienes que hacer esfuerzos sobrehumanos, ni canalizar energías, ni tai-chi, nada. Solo tienes que estar hasta arriba… y ya. Puedes descargar.

Lo que no sé… es si duele cuando te pasa un avión por el medio. Imagino que no.

Luego está como vemos nosotros la lluvia. Normalmente, como una “p**ada”.

Que si se me moja la ropa, que justo acabo de tender. Que si se me riza el pelo, que fui ayer a la pelu. Y ahora cámbiate, porque los vaqueros tienen más agua que el trasvase del Segura… Y ¡los cristales!… justo los limpié esta mañana. ¿El coche? lo lavé anteayer. Además, no puedo salir de casa más que para lo imprescindible si es que no quiero una auténtica odisea.

Pero… ¿Y la lluvia? ¿Cómo se sentirá la lluvia?

Estás confortablemente con tus amigos pasándola en grande, en estado gaseoso cuando de repente te notas como más pesada… y no es de la cena de ayer. Vaya. Otra vez sois demasiadas. Pero bueno, al fin y al cabo es divertido… Alimentar a las plantas, formar parte de un río, o simplemente ver la cara de malhumor que se le pone a esa rubia que acaba de salir de la peluquería.

Pues nada Señ[email protected], aquí una humana con ganas de ser lluvia encantada si es que han leído mis cuatro letras y es que no han pasado directamente a esta línea.


Ana

Alma libre demasiado sensible para estos tiempos que corren.